Las sobrecargas suelen ser un problema común en las instalaciones eléctricas. Cuando estas ocurren pueden derivar en cortocircuitos los cuales podrían ocasionar daños a los equipos o componentes de su instalación eléctrica, e incluso pueden generar incendios.
Para evitar estas situaciones, el fusible eléctrico actúa protegiendo los sistemas eléctricos cortando la corriente eléctrica y protegiendo los componentes ya sea de nuestra instalación eléctrica o sistema fotovoltaico.
Aunque el funcionamiento de un fusible puede parecer sencillo, en realidad intervienen varios procesos que permiten proteger la instalación de forma efectiva. Por ello, en este artículo explicamos de manera clara qué ocurre cuando se produce una sobrecarga y cómo actúa el fusible para evitar daños en el sistema eléctrico.
¿Qué sucede en una sobrecarga energética?
Al producirse una elevación de temperatura, el fusible eléctrico entra en funcionamiento tras fundirse el resistor o elemento fusible.
En este proceso, también hay que entender que cada parte de la instalación está diseñada para funcionar bajo una corriente especifica. Por lo que, al sobrepasar los valores máximos para los que están fabricados es que se producen estas sobrecargas debido a la excesiva corriente.
¿Cómo actúa el fusible en la sobrecarga?
Cuando se produce la sobrecarga en la instalación fotovoltaica, el fusible se funde y abre el circuito de forma que se evita que esta sobrecorriente alcance los otros equipos.
Finalmente, este corte protege los otros componentes de la instalación y reduce el riesgo de un daño mayor. Hay que tener en cuenta también que tras producirse la activación del fusible, inmediatamente este debe ser reemplazado para que el sistema pueda operar adecuadamente una vez más.
¿Qué ocurre si el fusible no actúa correctamente?
Cuando un fusible eléctrico no detecta o no interrumpe una sobrecorriente, la elevación de temperatura se mantiene en el tiempo y puede dañar el aislamiento de los cables, que es una de las partes más sensibles de la instalación. Este deterioro aumenta el riesgo de cortocircuitos y fallas eléctricas.
En las instalaciones fotovoltaicas, este punto es especialmente importante, ya que los cables solares están diseñados para resistir agentes externos como la radiación solar o las condiciones climáticas. Sin embargo, las sobrecargas se generan internamente, por lo que contar con fusibles solares adecuados y otras protecciones eléctricas resulta fundamental para evitar daños mayores y garantizar la seguridad del sistema.